Hola Santiago, ante todo, gracias por tu respuesta y apertura.
Leí a Dawkins, realmente, hace demasiado tiempo. Tendré que volver sobre las páginas, supongo para hacer algún comentario un poco más informado.
Mi primer segundo (cuac!) comentario es que, desde ya, el aporte que hacés en Basta, junto con los chicos, es espectacular. Sin ir más lejos, ha generado esta charla, y nos pone en contacto como tipos que venimos de ámbitos muy diferentes, y cuyos saberes pueden complementarse, cruzarse, y de ahí siempre sale algo interesante. Genética e informática son dos modos de manejo de la información. Da para una reflexión interesante, esa cuestión.
Pero vamos un cacho a la “polémica en el genoma”: arranco diciendo que, es muy posible, esté un cacho susceptible con los efectos sociales de determinadas miradas desde la ciencia. En particular, porque en varias ocasiones he asistido a intentos de justificar cuestiones que considero lamentables, desde un supuesto saber biológico. Lo que en algún momento se llamó “Darwinismo Social”.
Lo que contaba de The Bell Curve es exactamente así. Un libro escrito por dos psiquiatras de la derecha norteamericana donde, con pseudo-experiencias, completamente amañadas, se intentaba demostrar aquello a lo que los tipos querían llegar de antemano: que no valía la pena gastar en los pobres. La relación con el tema es que los autores ponían la inteligencia en los genes, cuando todos sabemos larguísimamente (sale del sentido común) que un pibe bien nutrido es más inteligente que uno que pasó hambre, ó que no fue estimulado de chico.
Por eso creo que son temas sumamente delicados, y que es genial que se expongan al público masivo. Más, como bien decís, cuando los tinellis y forts de este mundo se expanden según estrategias de márketing viral, otra metáfora biológica. Pero a la vez está bueno enfatizar, y en buena medida lo planteaste en la segunda parte de la charla, las conclusiones generales que salen a partir de los conceptos. En mi caso, simplemente quería aportar lo que tantos otros, y vos también hicieron: por un lado, el destino está en nuestras manos, no en los genes. Y por otra parte, somos responsables por nosotros mismos, y también por todos aquellos a quienes la lotería del nacer ha favorecido menos que a nosotros y nuestros hijos.
Otro tema sumamente interesante es la metáfora de la “Selección Natural”, aplicada a la sociedad humana. Pero quede para otra charla. Voy a intentar documentarme un poco sobre los temas que planteás, y si se me ocurre algo que pueda servir (milagros también ocurren…!) te lo acerco.
Te envío un abrazo, y mi agradecimiento por todo el aporte que hacen.
E.